El futuro del béisbol
Frank Correa
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LA HABANA, Cuba, enero (www.cubanet.org)
- Yordan Maldonado Romero, un niño de la escuela primaria
Manolito Aguiar, vecino de la calle 240 entre 5ta. E y 5ta. H,
Jaimanitas, ha vuelto a ser marginado de la selección nacional
de béisbol categoría infantil, luego de una destacada actuación
en el campeonato provincial, concluido recientemente.
Por su astronómico promedio ofensivo y sus
resultados sobresalientes como pitcher, el pasado año se ganó
un puesto de regular en el equipo Cuba, pero cuando se disponía
a viajar a Venezuela para participar en una competencia, Yordan
fue excluido por estar inscrito en el programa de refugiados
políticos de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos.
Aquel descarte no melló los deseos del niño de continuar jugando
béisbol, ni en la constancia de la familia Maldonado Romero, que
pertenece a la iglesia evangélica de Jaimanitas.
Al iniciarse el campeonato provincial de 2010,
Yordan comenzó de cero, integrándose a los entrenamientos como
un pupilo más, y volvió a ganarse un puesto en el montículo a
base de ponchar contrarios. Con el bate en sus manos acumuló
récord de carreras impulsadas y jonrones. Por derecho propio
relegó a otros jugadores de la lista.
Pero las
razones políticas volvieron a erguirse como un muro insalvable.
La ideología se convirtió en un monte de espinas demasiado
intrincado. El entrenador reconoció ante los padres que las
cualidades revolucionarias eran más importantes que las
habilidades del atleta.
Menardo Maldonado, ex
preso político y tío del pequeño, cuenta que debido a que la
familia está inscrita en el programa mencionado, las autoridades
ultrajan de esta manera al niño. Maldonado se siente indignado
porque el gobierno involucra a un menor de edad en estos asuntos,
y denunció la arbitrariedad en las instancias correspondientes,
pero una muralla de silencio se ha levantado.
Yordan no entiende por qué, una y otra vez, lo sacan del equipo. Sus
padres tratan de explicarle las razones de la manera más
cristiana posible, para que ni el resentimiento ni la inquina
encuentren nido en su corazón:- "-No se
preocupen. Cuando esté en las Grandes Ligas y juegue contra
equipos cubanos, siempre voy a ir a su banco a saludarlos."