Israel es un estado minúsculo anclado en un territorio donde vivieron sus ancestros hace 2,000 años. Hoy se habla mucho de la necesidad de un estado palestino, pero la misma decisión de Naciones Unidas de crear el estado de Israel también estableció un estado palestino. Ese estado nunca llegó a constituirse porque ningún país árabe aceptó la existencia de Israel. Inmediatamente, todos decidieron atacarlo. Israel los rechazó y los derrotó. Y, al fin de la guerra, se anexó territorios del presunto estado palestino. Tenía que hacerlo porque prácticamente dividían al país en dos. Mis lectores pueden examinar un mapa y comprobarlo. ¿Es razonable esperar que Israel pueda aceptarlo en las condiciones actuales, con la hegemonía de los terroristas?
Esto no es ninguna especulación. Hace tres años, Israel se retiró completamente de la Franja de Gaza. ¿Cuál ha sido el resultado? Que los terroristas de Hamas han convertido Gaza en una plataforma para lanzar ataques contra Israel. Desde aquella retirada, los israelitas han sido objetivo de más de 6,000 cohetes y disparos de mortero hechos desde Gaza. El objetivo de los ataques de Hamas es el pueblo de Israel y no sus fuerzas armadas. Esta es una diferencia fundamental. Es la diferencia entre la civilización y la barbarie. El objetivo de las fuerzas armadas de Israel es matar los terroristas que la atacan. El objetivo de los terroristas es matar judíos, sean hombres, mujeres o niños. Y se ocultan, deliberadamente, en hospitales y mezquitas para poder acusar a las fuerzas armadas israelíes de matar víctimas inocentes. Es bochornoso que agencias de prensa pretendan ignorarlo.
A nuestro público, educado en la tolerancia, le resulta prácticamente incomprensible el nivel de odio y prejuicios en la prensa del mundo árabe. Para esa prensa es natural afirmar que el ataque del 9/11 fue hecho por el mismo gobierno de Estados Unidos. Para esa prensa, la aniquilación del estado de Israel es un objetivo indiscutiblemente loable. En esa prensa nadie critica la extraordinaria popularidad de ''Los Protocolos de los Sabios de Sión'', un delirante panfleto antisemita, lectura favorita de Adolfo Hitler. Esa es la trágica realidad cultural del mundo árabe.
George W. Bush fue el primer presidente americano en manifestar abiertamente su apoyo a un estado palestino. Ahora bien, en una declaración del 24 de junio del 2002, Bush también dijo: ''Estados Unidos no apoyará el establecimiento de un estado palestino hasta que sus líderes no libren una lucha sostenida contra los terroristas y desmantelen su infraestructura''. ¿Cómo pudiera ser de otra forma?
Dada esta realidad, ¿qué puede cambiar 0bama? La época de la demagogia electoral terminó, ahora tiene que gobernar. Todo está a su favor, su partido controla el Congreso. El problema es que criticar es fácil y gobernar difícil. ¿Qué pudiera hacer? Es muy tentador exigirle concesiones concretas al pequeño Israel, tan dependiente de EEUU para su defensa. Pero todas ellas lo harán más vulnerable. No es de extrañar que el gobierno israelí esté preocupado e inquieto. Israel sabe que, tras un ataque nuclear, su desaparición eliminaría el principal obstáculo para que EEUU tenga mejores relaciones con el mundo árabe. Y no lo consuela que Obama vaya a declarar un día de duelo o pedir una condena del Consejo de Seguridad. Por otra parte, ¿cuáles son las concesiones que se les piden a los países árabes? ¿Qué indicios hay de que piensen renunciar a destruir Israel? Por no hablar de Irán que está desarrollando aceleradamente un programa de armas atómicas y que constantemente habla de borrar del mapa al estado judío.
La izquierda siempre ha creído que, en última instancia, todos los problemas del mundo son responsabilidad de Estados Unidos. Es por eso que Obama --un hombre de izquierda-- cree que un cambio en la actitud de EEUU tiene que ser importante. Está equivocado. EEUU nunca ha sido el causante de los problemas mundiales. Fue la Unión Soviética la que trató de extender el imperio comunista en el mundo. Ha sido Cuba la que ha tratado de imponer el modelo de dictadura comunista en América Latina. Es el mundo árabe el que se niega a aceptar la existencia de Israel, el único estado democrático en la región. Estados Unidos sólo ha resistido los ataques del enemigo.
Una negociación requiere dos partes. Infortunadamente, hay muy poco que negociar con regímenes indiferentes al destino de sus pueblos. Sólo entienden la fuerza. Corea del Norte tiene un costoso programa de armas nucleares aunque millones de personas se hayan muerto literalmente de hambre en los últimos años. A la dictadura no le importa. Por cierto, tengo entendido que algunos grupos de exiliados coreanos le han escrito a Kim Jong Il pidiéndole que se siente con ellos para discutir la democratización de Corea del Norte. Les deseo buena suerte. Creo que va a ser tan útil como la política exterior de Obama.
elNuevoHerald.com Publicado el viernes, 06.05.09.
