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Informe 88 al pueblo de Cuba

27 de Abril de 1997


El régimen de Fidel Castro se está desplomando a pedazos por las mismas causas que ocasionaron ladesintegración del bloque soviético –contradicciones insuperables entre las fuerzas productivas y las estructuras sociales que frenan su desarrollo y disipan sus esfuerzos.

Tales situaciones fueron analizadas por Marx en el siglo XIX, en líneas muy conocidas. En Cuba, bajo Fidel Castro, millones de hombres y mujeres, sometidos a presiones permanentes, fueron impedidos de producir, para sí msmos y para la nación, todos los bienes y servicios de que hubieran sido capaces. Además, lo que se producía en Cuba y los subsidios soviéticos de tres décadas -30 años- se derrocharon.

Fidel Castro dejó de pagar la deuda exterior de Cuba en 1986, a pesar de que los subsidios soviéticos se mantuvieron hasta 1989. Sin embargo, en 1990 y 1991 se construyeron las instalaciones para los juegos panamericanos. No se sabe la cantidad exacta de millones de dólares, tiempo, esfuerzo y propaganda empleados en la preparación y realización de aquellos eventos deportivos, en momentos en que la economía descendía en picada y ya se sabía que el comercio exterior de Cuba se reduciría drásticamente, A pesar de haber transcurrrido apenas siete años, todas aquellas instalaciones se abandonaron, y hoy están en ruinas. Entonces, ¿para qué y porqué se hizo todo aquello?

Es que, en aquel entonces, se desmoronaba la Unión Soviética, y estaban en el recuerdo de todos los fusilamientos recientes del general Arnaldo Ochoa, de su ayudante Capitán Jorge Martínez Valdés, del teniente coronel Antonio de la Guardia y del mayor Arnaldo padrón, a lo que sucedió más tarde la condena y nada misteriosa muerte en pñrisión de José Abrantes, ex-Ministro del Interior. Fidel Castro no quería que la opinión pública se preocupara de todos aquellos acontecimientos externos e internos. Y entonces decidió distraer la atención nacional e internacional con los juegos panamericanos, y dar la impresión de estabilidad y confianza tan necesaria a los regímenes totalitarios. Pero en la preparación y montaje de aquel escenario gastó recursos críticos, agravando así la situación económica del pueblo.

Y ahora, cuando se está realizando la peor zafra de que se tiene memoria y el país colapsa en la crisis económica más aguda desde los tiempos de la concentración colonial de Valeriano Weyler, Fidel Castro dilapida los escasos recursos existentes a fin de recibir el aplauso orquestado del Festival Mundial de Juventudes y del V Congreso del Partido Comunista de Cuba. Él y sus incondicionales inmediatos se permiten el lujo de crear un mundo de apariencias. O sea, se repite una vez más el esquema ya mencionado de distraer la atención pública con proyectos que sólo persiguen asegurar la continuidad de Fidel Castro en el poder y que no contribuyen en lo más mínimo a remediar las agobiantes condiciones en que viven los cubanos. 

Toda esa propaganda, todos esos esfuerzos, no pueden cambiar la realidad de un sistema que se desmorona por la fragilidad de su estructura económica. También la Unión Soviética lucía poderosísima en los meses que precedieron su derrumbe, Los primeros en advertir los síntomas del colapso inminente fueron los que estaban en altas posiciones del mismo gobierno soviético y los observadores extranjeros que no se ofuscaban por la propaganda.

Pero aun siete años antes del colapso soviético, en Junio de 1982, Ronald Reagan, hablando ante el Parlamento Británico afirmó: En un sentido irónico, Carlos Marx tuvo razón. Nosotros estamos siendo testigos de una gran crisis revolucionaria, una crisis en que las demandas del orden económico chocan directamente con las del orden político. Pero la crisis está sucediento no en el Occidente libre y no marxista, sino en la Unión Soviética. Lo que vemos es una estructura política que no corresponde a su base económica, una sociedad donde las fuerzas productivas están entorpecidas por las fuerzas políticas.

Eso lo dijo Ronald Reagan en 1982, cuando era Presidente de los Estados Unidos, hablando ante el Parlamento Británico.

Y es ese mismo dictamen de Carlos Marx a que se refirió Ronal Reagan, el que dicta la sentencia de muerte contra el régimen de Fidel Castro, donde las estructuras políticas impiden el desarrollo de las fuerzas productivas.

Aunque la tiranía que ahoga al pueblo de Cuba luce fuerte e inconmovible, se está desmoronando, porque su base económica cede y se quiebra. Antes de llegar a la libertad habrá que pagar un precio, que siempre es alto. Pero los hijos de Cuba no la olvidan. Y los cubanos que en el extranjero son libres, no olvidan a sus compatiotas encadenados. Y ya hay muchos estudios completos para lograr una rápida reconstrucción social, poItica y económica.

Cifraremos nuestro orgullo en que ese rápido renacer asombre a todos y que sea llamado “El Milagro Cubano”. Por ese milagro luchamos, y hacia él vamos.

Desde Washington, les habló Emilio Adolfo Rivero.

 

 

 
   

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New Cuba Coalition
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Dr. Emilio-Adolfo Rivero — President
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